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ICA en crisis: Contraloría declara“ Ineficiente” su control interno y lo deja sin excusas frente al contrabando

ICA en crisis: Contraloría declara“ Ineficiente” su control interno y lo deja sin excusas frente al contrabando La Contraloría General de la República ha puesto en […]

ICA en crisis: Contraloría declara“ Ineficiente” su control interno y lo deja sin excusas frente al contrabando

La Contraloría General de la República ha puesto en evidencia una realidad alarmante: el control interno del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) es ineficiente. Según el más reciente informe, la entidad encargada de velar por la sanidad animal y la trazabilidad pecuaria en Colombia presenta fallas estructurales graves, con al menos siete hallazgos significativos en las guías de movilización de ganado. Varios de estos hallazgos no solo comprometen la operatividad de la institución, sino que tienen presunta incidencia disciplinaria y penal.
El resultado es predecible y catastrófico: un sistema de control incapaz de frenar el contrabando de ganado, el sacrificio clandestino y la comercialización irregular de carne. Mientras miles de ganaderos honrados cumplen con las normas, las mafias del abigeato y la ilegalidad operan con total impunidad, socavando la economía rural y poniendo en riesgo la salud pública.
Pero el problema no se limita a fallas técnicas. El verdadero origen de esta crisis se encuentra en la captura política del ICA. Durante los últimos años, la entidad se convirtió en un auténtico fortín burocrático del Partido Verde, donde la gerencia general, las subdirecciones y cargos estratégicos se repartieron como cuotas políticas y pagos de favores, dejando de lado la idoneidad técnica y la experiencia en sanidad animal.
Duvalier Sánchez y Paola Andrea Cepeda, destacados militantes del Partido Verde, jugaron un rol central en la dirección y manejo del ICA. Bajo su influencia y la de allegados al exgobernador de Boyacá, Carlos Amaya, la institución priorizó lealtades políticas por encima de la competencia técnica. Nombramientos por compromiso legislativo en el Congreso y por afinidad con el verdismo reemplazaron a profesionales idóneos, generando un deterioro progresivo en los controles, la supervisión y la capacidad operativa de la entidad.
Esta politiquería barata ha tenido consecuencias graves y medibles. Colombia enfrenta advertencias directas de misiones aduaneras chinas, que han señalado el rezago del país en materia de trazabilidad. Mientras competidores regionales avanzan en sistemas modernos de seguimiento animal, el ICA —capturado por intereses partidistas— se queda atrás, poniendo en jaque las exportaciones de carne colombiana a uno de los mercados más exigentes del mundo.
“Cuando la sanidad animal se maneja como botín político, los ganaderos y el país entero pagan las consecuencias”, resume un técnico del sector que prefirió mantener el anonimato por temor a represalias. Y es que los efectos van más allá de las exportaciones: mayor riesgo de enfermedades, pérdida de confianza internacional, contrabando que deprime los precios internos y un sacrificio clandestino que evade controles sanitarios y tributarios.

Expertos consultados coinciden en que mientras el ICA siga siendo un instrumento de cuotas burocráticas del Partido Verde y sus aliados, será muy difícil revertir esta situación. Se requiere con urgencia una intervención profunda: nombramientos por mérito técnico, auditorías independientes y la depuración de quienes convirtieron una entidad clave para el agro colombiano en un centro de favores políticos.La Contraloría ha dado la voz de alerta. Ahora corresponde a las autoridades competentes —y a la opinión pública— exigir responsabilidades. Porque tolerar que Duvalier Sánchez, Paola Andrea Cepeda y el resto de operadores políticos sigan manejando a su antojo el ICA no es solo un error administrativo: es un atentado contra la productividad del campo colombiano y contra las oportunidades de miles de ganaderos que sí cumplen las reglas.El ICA no puede seguir siendo un fortín verde. La sanidad animal y la credibilidad internacional de Colombia están en juego.